INTRODUCCIÓN

En los últimos años se ha descubierto la importancia de la integración del enfermo mental en la sociedad. En el momento que comenzaron a llevar a cabo las deshospitalizaciones, con el objetivo que el enfermo viviese más en contacto con la sociedad en general, fue un elemento terapéutico muy importante, por no decir el más importante.

Por lo tanto, hace falta que el enfermo realice actividades, se relacione con las personas y que lleve una vida ocupada. Por eso es necesaria una red asistencial que apoye a la familia y al enfermo a llevar todo el proceso de la enfermedad.

La familia ha sido el soporte fundamental del enfermo después de la deshospitalización. Así y todo no podemos obviar la carga familiar que les supone al tener un enfermo en casa. Necesitan afrontar de manera adecuada la situación, para evitar unos niveles de estrés importantes.

Hace falta entones que las familias no se sientan solas, y que puedan encontrar un lugar de reunión, de apoyo y donde les puedan facilitar mecanismos de orientación y soporte para contribuir a moderar los efectos de la enfermedad.

Pero no solamente la familia y los profesionales han de trabajar para mejorar la calidad de vida de los enfermos, sino que la sociedad ha de jugar un papel destacado.

Por lo tanto hace falta una sensibilización de la población para reducir la estigmatización, reducir así los prejuicios que dificulten la plena integración del enfermo mental, y a la vez reducir el aislamiento que hasta hoy han sufrido las familias y los mismos enfermos.

 

 

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