EL CLUB SOCIAL
Sol del Solsonès, Associació de Familiars de Malalts Mentals i Drogodependents, detectó la necesidad de crear un espacio de ocio para los afectados en donde pudiesen llevar a cabo diferentes actividades. También que fuese un punto de ayuda, orientación y asesoramiento.
Des de la asociación, se consultó a los servicios sanitarios del Solsonès la necesidad de crear diferentes recursos para los afectados de enfermedad mental, como es ahora un Club Social, ya que veían la falta en Solsona y Comarca de recursos para este colectivo. La asociación de padres quiso crear, a través de sus recursos, un servicio que aumentase la red asistencial a la zona.
Viendo las necesidades de las personas que sufren trastornos mentales severos, entendimos que son personas que presentan una problemática compleja, que no sólo se reduce a la sintomatología derivada del propio trastorno, sino que afecta a otros ámbitos de tipo funcional y de participación en la comunidad. Nos encontramos ante personas que presentan limitaciones importantes en su funcionamiento psicosocial, hecho que les ocasiona dificultades a la hora de relacionarse y afrontar los requerimientos de la vida diaria.
Como consecuencia, es de vital importancia proporcionar y fomentar un entorno saludable que promueva el bienestar y la estabilidad de la persona que convive e interacciona con el enfermo, que proporcione oportunidades y promueva el crecimiento y desarrollo individual, que facilite la adquisición y desarrollo de las habilidades adaptativas con el objetivo de proporcionar una mejora en la calidad de vida de las personas que conviven y se relacionen con el enfermo.
El acceso y aumento de los diferentes recursos de la red de salud mental ha sido de vital importancia ya que las personas con enfermedad mental, disfruten de una mejor atención. Pero también , es necesario la creación de espacios y recursos complementarios, que de forma coordinada, desarrollen tareas y funciones que ayuden a la persona con la enfermedad mental a recuperar y adquirir capacidades y habilidades necesarias para poder relacionarse y vivir plenamente en comunidad.
Por lo tanto, las actividades de ocio generan un conjunto de beneficios a la persona, mejorando considerablemente su calidad de vida, los cuales son el objetivo último de cualquier intervención rehabilitadora:



